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La sanación de tu mente dividida

Tú no eres quien crees ser

Gracias por permitirme enseñar acerca del milagro relacionado a la manera como he estado pensando respecto a mí, y que por fin exista una técnica a utilizar en mi asociación de pensamientos la cual no tiene absolutamente nada que ver con el mundo. Tan solo tiene que ver con mi entrada momentánea, aquí, en esta idea. Y Jesús está aquí de pie conmigo.

Gracias, me siento sumamente agradecido. Esa es la luz que se me ofreció en esta lección que he decidido practicar en mi mente. ¿Estás escuchando? Tiene que haber otra cosa. Mira, todo lo que realmente te estoy ofreciendo, independientemente de cómo lo mires, es que lo que tu consciencia te dice respecto a ti, ¿estás listo? – no es lo que eres.

Lo que mantienes en tu consciencia respecto a ti no va a ser lo que eres, a pesar de estar determinado a que en algún lugar dentro de tu propia facultad, lo que piensas que eres en este momento va a dar la impresión de ser lo que tú piensas que eres. Y si eso es verdad vas a terminar – y ahora me vas a hablar acerca de mi forma corporal de ochenta años- y yo voy a llevar a cabo, si me lo permites, un milagro, tan solo por un momento.

Encontramos por ahí sanadores cristianos que repentinamente están siendo la causa de remisiones espontáneas de las ideas acerca de las relaciones celulares del cuerpo. Y todos dicen conjuntamente con Jesús, “Caramba, mira a ese tipo, estaba enfermo y se sanó”. Sin embargo continuas en tu mente examinando cómo se llevó a cabo el milagro de sanación, a pesar de Jesús haberte dicho, y utilizamos el campo de taquiones de energía de luz, que el origen de esa sanación es de hecho la energía de la luz proveniente de la mente de Jesús y/o la tuya propia, en el descubrimiento como discípulo de que vas a practicar con Jesús la idea de esta lección, la cual vino por medio de una voz que escuchaste, en el interior de la tuya, ofreciéndote esta solución.

Sí, te veré y sí, ya me había ido. Y es verdad, he regresado en un aumento de frecuencia que nos ha tomado todo el tiempo – y ahora hablamos de ello, digamos que fueron cuarenta millones de años. La idea de tener en el interior de tu mente una consciencia, utilizamos el término “mente dividida”, la posibilidad de tú estar separado de ti mismo con respecto a la idea que tienes acerca de ti, esto es lo que ha dado origen a la idea de un universo paralelo.

Y lo tengo por aquí en algún sitio. iAquí está! (tiene en la mano una revista Scientific American). El universo paralelo del reflejo de luz que justifica tu idea de me voy a poner viejo, me voy a enfermar y voy morir, sencillamente porque veo ahí afuera, utilicemos el término “enemigo”, la crucifixión, una cosa que temo, obviamente es la razón por la que rechazas a Jesús. Jesús dice, “Mira” y tengo esta experiencia y me remonto a mucho tiempo atrás cuando estaba determinado a justificar mi necesidad de llevar a cabo una guerra. Esto para mí fue el año 1946… o el año 1846. Ya no me causa preocupación, y estamos en el 2006 – pero las ideas incluídas en esa memoria siguen presentes en mí ahora en mi determinación de que en el milagro de mi mente me he sanado y soy perfecto tal como fui creado.


El milagro del cambio que ocurre en ti con respecto a ti mismo produce un marco de referencia diferente que ya no reside en la congestión de la obscuridad de la luz que previamente representaba lo que pensabas acerca de ti, porque lo que piensas acerca de ti no es lo que eres.

No es que sea difícil. Requiere un poco de práctica, pero recuerda esto: practicas en tu mente, por medio de Jesús, la idea íntegra de como funciona esto utilizando la idea de que Jesús está rezando contigo. Presta atención, en esto radica la admisión total de que me lo estoy haciendo a mí mismo. Escucha.

El secreto de la salvación no es sino éste: que tú eres el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, esto sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quien el de agresor, esto sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, esto sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan solo de tu propio sueño.

Y éste es el mensaje que se te ofrece.

Basta con que aprendas esta lección para que te libres de todo sufrimiento, no importa la forma en que éste se manifieste. El Espíritu Santo repetirá esta lección inclusiva de liberación hasta que la aprendas, independientemente de la forma de sufrimiento que te esté ocasionando dolor. Esta simple verdad será Su respuesta, sea cual sea el dolor que lleves ante Él. Pues esta respuesta elimina la causa de cualquier forma de pesar o dolor. La forma no afecta Su respuesta en absoluto, pues Él quiere mostrarte la única causa de todo sufrimiento, no importa cuál sea su forma. Y comprenderás que los milagros reflejan esta simple afirmación: "Yo mismo fabriqué esto, y es esto lo que quiero deshacer".

Yo mismo fabriqué esto, y es esto lo que quiero deshacer contigo. Ésta es la lección que estamos aprendiendo hoy por medio de Jesús.


Estoy de vuelta aquí contigo tan solo por un momento porque estoy sintiendo la dicha que expresas al considerar la idea de ser sanado, en una circunstancia en la que has decidido aceptar ser responsable por ti. Y esto viene con la certeza, ¿me estás escuchando? – de tú ser el responsable. La manera más fácil de llevar a cabo el acto de perdón es sencillamente permitirte ser el único culpable de la acción que estás realizando.

Aquí está tu problema, te voy a leer acerca de él. Te gusta la idea de ser culpable de todas las cosas terribles que ocurren allá fuera, pero la idea de la desesperación total por no haber amor eterno y felicidad eterna allá fuera, ha provocado el que regreses momentáneamente a lo que te resulta familiar en la idea de espacio y tiempo y que utilices lo que te resulta familiar para tener evidencia de: “Sí, lo sé, pero la verdad del caso es que aquí hay sufrimiento, hay soledad y hay muerte.”

Y ahora al enseñar sobre Jesús enseñas acerca de la crucifixión, la idea de los clavos que penetraron sus manos y la idea de él estar clavado en la cruz. ¿Me estás escuchando? ¿Dónde queda entonces la resurrección?

Dónde está entonces esta nueva historia que vamos a presentarte en nuestro Curso de Milagros sobre la simple demostración de que viniera a ti de fuera de este marco de referencia temporal una voz que te instruyó, por medio de la voz de Jesús, acerca de la certeza de tener muy cerca un mejor reflejo de luz que podría ser tuyo, si decidieras utilizarlo. Y todo esto lo dijo una voz que obviamente no estaba aquí. Sin embargo, no te gusta aceptar la idea fundamental de que esa voz que te habla se encuentre, de hecho, dentro de tu mente.


Éste es el momento y el lugar en el que has decidido, con estas lecciones del milagro originándose fuera del tiempo, que deseas que éste sea el momento en el que reconoces el poder de tu mente para salirte de este pequeño confinamiento de tiempo.

Ahora el silencio se extiende por todo el mundo. Ahora hay quietud allí donde antes había una frenética avalancha de pensamientos sin sentido. Ahora hay una serena luz sobre la faz de la tierra, que reposa tranquila en un dormir desprovisto de sueños. Y ahora lo único que queda en ella es la Palabra de Dios. Solo eso puede percibirse por un instante más. Luego, los símbolos pasarán al olvido, y todo lo que jamás creíste haber hecho desaparecerá por completo de la mente que Dios reconoce para siempre como Su único Hijo. En esta visión del Hijo, tan fugaz que ni siquiera un instante media entre este panorama singular y la intemporalidad misma, contemplas la visión de ti mismo, y luego desapareces para siempre en Dios.

Quiero darte las gracias particularmente a ti, por el encanto que siento por la representación de tu aceptación de una misión que tenemos juntos con la certeza de que en la resurrección de Jesús él finalmente te va a decir: “No eres un cuerpo”. Y a pesar de que pareciera que yo estuviera en este factor de luz en una secuencia de tiempo, y utilizamos el término “cuarenta millones de años” dentro de mi mente, lo único que pudo haber pasado es: Que vinimos aquí, estuvimos aquí por un momento y nos fuimos.

Y así es como sé en este nuevo reflejo de luz de la resurrección y retorno de Jesús, quien se representa inmediatamente como parte íntegra de lo que soy, en la demostración que encontramos en la Lección 199, que yo de hecho y absolutamente no soy un cuerpo. Y que la idea de no serlo, al menos en mi perspectiva, me permite mirarlo como una idea que me da una alternativa, la cual siempre está activa y disponible. Y que si yo me aferro a memorias momentáneas de miedo y pérdida, se trata de memorias que ya se han ido. Este mundo, a pesar de todos tus intentos de justificarlo en tu mente, se terminó hace mucho tiempo. Viniste aquí, estuviste aquí y te fuiste.

Fragmentos de
La producción de la historia de Un Curso de Milagros,
Lecciones 197-198 del Libro de ejercicios - Episodio II

con el Maestro de Maestros de un Curso de Milagros

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