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La práctica devota de comunicación directa con Dios

El libro de ejercicios de Un Curso de Milagros

El libro de ejercicios de Un Curso de Milagros te invita a un contacto consciente con la mente universal, todo lo que es –tu Creador, Dios. Es tu acceso al cielo.

Como conciencia en proceso de despertar, cuando tomas el libro de ejercicios ya has tenido algunas experiencias de fuera de este mundo: “… una experiencia de fuera del mundo que te demuestra que el mundo no existe porque lo que contemplaste tiene que ser la verdad, mas sin embargo, está en contradicción con el mundo”.

...Quizá llegues a tomar conciencia de una luz en llamas en la que te reconoces tal como el Amor te creó.

De manera razonable has llegado a la conclusión de que hay algo erróneo y desesperante en tu existencia. Si existe un Dios que es amoroso e íntegro, ¿cómo es posible que pueda existir el dolor, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte? Quizá ya has utilizado distintos programas de entrenamiento mental y te has dado cuenta que hacer una re ilusión de tu condición humana para tener más de aquello que piensas que deseas y que pudiera ayudarte a sobreponer los inconvenientes aún te lleva a la pérdida eventual de todo lo que amas terminando siempre en la muerte

En la quietud de tu mente has encontrado que como individuo no sabes quién eres, de dónde viniste o cuál es el propósito de estar aquí. También sabes en lo profundo de ti que existe una mente íntegra, singular e universal, un Dios que es Amor. Pero te encuentras atrapado, sin un aparente acceso a ese Dios amoroso, inmerso en lo que has hecho de ti. Has descubierto que todo aquello de lo que eres consciente lo que hace es mantener tus propias referencias individuales e históricas basadas en la separación. ¡No tiene sentido, es absurdo!

(Dios) te habla desde una distancia más cerca que donde se encuentra tu corazón.
Su Voz se encuentra más cerca que tu propia mano.
Su Amor es todo lo que eres...

Finalmente, en el punto de una rendición sin esperanza, pides ayuda, pides toda la ayuda. El libro de ejercicios es la respuesta a esa llamada. Como devocional transformador, éste está diseñado para inspirarte y guiarte en tu paso de una existencia temporal al despertar de tu verdadera identidad como creación perfecta de una mente universal y singular.

La primera parte del libro de ejercicios se dedica al deshacimiento. Empieza a entrenar tu mente “de manera sistemática hacia una percepción diferente de todos y de todo en el mundo”. (de la primera página del libro de ejercicios). El despertar ocurre de forma espontánea ya que el milagro no hace nada. Éste no ocurre porque estés haciendo las lecciones sino porque tú mismo eres la lección. Las lecciones son tu contacto personal e individual con la realidad. Por lo tanto, el libro de ejercicios es tu libro de oración personal. Ahora tu meta es estar en oración constante – en contacto con Dios.

…[recuerda] solamente cuán profundamente deseas llegar a la luz en ti hoy, ¡ahora!
…empezarás a sentir una sensación de ser elevado y movido adelante…
Dios mismo te elevará de la obscuridad hacia la luz.

Las primeras lecciones del libro de ejercicios contienen algunas asombrosas declaraciones acerca de la realidad aparente, objetiva y temporal de la mente intelectual humana. No le da crédito alguno a la condición humana. Empieza a ser evidente para ti la terrible verdad de estar en un mundo fabricado por ti, y Dios, la mente universal e íntegra, tu Creador, no sabe nada de él.

Nada de lo que veo tiene significado.

Le he dado a todo lo que veo… el significado que tiene para mí.

No entiendo nada de lo que veo en esta habitación…

La meta de estos ejercicios es ayudarte a despejar tu mente de todas las asociaciones del pasado…

Estos pensamientos no tienen significado.

Nunca estoy disgustado por la razón que creo.

Esto disgustado porque veo algo que no está ahí.

Solo veo el pasado.

Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado. Nadie ve nada en realidad.

Lo único que ve es la proyección de sus pensamientos. El único pensamiento completamente verdadero que se puede aseverar acerca del pasado es que no está aquí.

El mundo que ves no tiene nada que ver con la realidad. Es tu propia obra y no existe.

La experiencia del milagro se reconoce en el instante santo, la conversión y sanación de tu propio tenebroso encerramiento. El miedo que tienes a comunicarte con la realidad desaparece. Tu mente está en proceso de transformación y va a continuar su curso natural siempre y cuando no interfieras reconfigurando un nuevo sistema de creencias estudiando tu conflicto y tratando de enmarcar la mente universal de Dios dentro de un marco conceptual.

La Luz, la luz de la verdad, no la luz que conoce este mundo- empieza a alborear en tu conciencia según la visión asume el lugar de la manera de ver de los humanos quienes están acostumbrados a lo físico.

Vas a empezar a entender cuando veas pequeños bordes de luz alrededor de los mismos objetos que ahora te resultan familiares. Ahí se encuentra el comienzo de la verdadera visión… Según continuamos, puedes experimentar muchos “episodios de luz”. Estos pueden asumir muchas formas diferentes, algunas de ellas imprevistas. No les tengas miedo.

¿Por qué habrías de tenerle miedo a la totalidad? ¿Al amor, a tu Creador? Atrapado en tu propia mente y comprometido con el sistema de creencias que permite que te reconozcas, lo último que estás dispuesto a hacer es renunciar el control. Y eso es lo último que haces. Y como consecuencia de ello la conciencia que está surgiendo intenta meramente “estudiar” el Curso y frena la experiencia.

Ante la luz que recibirás hoy, el mundo empezará a desvanecerse hasta desaparecer y tú podrás ver cómo surge otro mundo que no puedes describir con palabras.
Ahora, caminamos directamente hacia la luz…

Se trata del comienzo de la salvación: tú eres responsable de lo que ves. Este mundo es únicamente una proyección de la identidad desagradable que has establecido para ti. Estás alucinando. Y debes despertar. Debes desear dejar atrás “todos los pensamientos absurdos del mundo”. Debes desear que “los sonidos terrenales se acallen y que las cosas que estás acostumbrado a ver desaparezcan”. Debes desear “dejar a un lado todos los pensamientos acerca de lo que eres y de lo que Dios es… toda imagen que tienes sobre ti.”

La segunda parte del libro de ejercicios se enfoca en la profunda experiencia de tener una conexión con tu Creador.

Tenemos fe en la experiencia que resulta de la práctica, no en los medios que utilizamos. Esperamos por la experiencia y reconocemos que es tan solo en ella que la convicción radica. La naturaleza de este curso no es una de especulación filosófica… Una teología universal es imposible, pero una experiencia universal no es solo posible, sino necesaria. Y es hacia esa experiencia que el curso se dirige. Es ahí donde se hace posible la consistencia porque únicamente ahí es que la incertidumbre llega a su final.

…cierra los ojos al mundo que ves, y observa en la serena oscuridad como luces que no provienen de este mundo comienzan a encenderse, una a una, hasta que el comienzo de una pierde significado cuando todas se unen... las luces del cielo se postran ante ti.

Ahora has desechado la idea absurda de ser una identidad separada creada por sí misma. Has aceptado la posibilidad de que exista un punto de referencia completamente nuevo:

(Tus) creencias (están) tan firmemente arraigadas que se hace difícil ayudarte a que veas que están basadas en la nada. Es obvio que has cometido errores. Que has buscado la salvación de maneras extrañas, que has sido engañado, has engañado y has estado atemorizado por fantasías tontas y sueños salvajes; y que le has hecho reverencia a ídolos de polvo –todo esto es verdad basándonos en tus creencias. Hoy las cuestionamos, no desde el punto de vista de donde partes, sino desde un punto de referencia muy diferente, en el que dichos pensamientos vanos carecen de significado.

¡Guau! Independientemente de lo que hubieras pensado, estás equivocado. El yo al que prestas atención y que se examina a sí mismo no existe. El libro de ejercicios te está enseñando a reparar tu mente, no a recibir alivio temporero por medio de la comparación de lo que pensabas que eras.

El ser que fabricaste no es el Hijo de Dios. Por lo tanto, este ser no existe en absoluto. Y cualquier cosa que parece hacer y pensar no tiene significado. No es que sea bueno ni malo. Es irreal, nada más. El ser que tú fabricaste, malvado y completamente pecaminoso, no tiene significado. Tu impecabilidad está garantizada por Dios.

Todo lo que has hecho siempre es demandar que tus circunstancias individuales y tus memorias sean reconocidas. Al hacerlo, has mantenido tu propia identidad separada de Dios. Y reconoces, según la experiencia del instante santo alcanza impulso, que lo único que has hecho es causarte dolor a ti mismo.

Ángeles alumbran el camino, de manera que toda la obscuridad desaparece, y te encuentras ante una luz tan radiante y tan clara que puedes entender todas las cosas que ves. Quizá un corto momento de asombro haga que tomes una pausa antes de realizar que el mundo que tienes ante ti en la luz refleja la verdad que tu conocías, y que no habías olvidado por completo en tu vagar en sueños.

El reconocimiento de haberte estado causando dolor a ti mismo te hará reír. ¡El mundo entero se compone únicamente de tu asociación de sueños! Ahora vives en el momento; por consiguiente liberas todas tus relaciones previas sin la necesidad de llevar a cabo predicciones o esperar resultados. Tu mente ha cambiado a pesar de tus intentos de mantenerte en una relación de espacio y tiempo. ¡Es un milagro!

La asociación celular que mantienes como cuerpo separado de Dios, de tu hermano y de todo, puede empezar a experimentar cambios significativos. La resurrección –el cambio de la mente humana hacia la mente Dios- es de hecho algo que ocurre físicamente. Todas las memorias con asociaciones que te hacen que sigas siendo “tú” se deshacen.

Y tú quien trae la luz, vas a llegar a ver la luz de manera más firme, tendrás una visión más clara. Llegará el momento en el que no regresarás en la misma forma que tienes ahora, porque ya no habrá necesidad de ello.

Si así lo decido, puedo irme de este mundo por completo. No es la muerte la que hace que esto sea posible, sino un cambio en la mente con respecto al propósito del mundo.

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